Felices y pobres...

 

 

Vivir como Sta. Clara, es escoger ser de Dios y de solo Dios. La pobreza, además del exterior sencillo y modesto, es despojarse del viejo hombre con la fuerza de la muerte y resurrección del Hijo de Dios.

 

La vida es presentada por S. Pablo, en el escenario de una pelea… “Al final, he corrido la batalla, ganado la carrera, guardado la fe”. La lucha no es solo con el mundo, es sobre todo con aquello que no es Dios en el alma. Mientras más vacía y pobre está de todo lo exterior, más unida a Cristo, más semejante a Él.

 

El vivir como hermanas en una casa pobre, es fruto de esa opción por solo Cristo, que desvanece en una el deseo de todo aquello que no es él, y nos impulsa a desprendernos de lo que estorba.

 

 

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© Franciscanas Clarisas Real Monasterio de Santa Clara